Para empezar el proceso de crecimiento y desarrollo personal tenemos que tomar ACCIÓN:
¡No podrá ganar si no comienza!

Las personas que se adelantan en el mundo son las que buscan las circunstancias que quieren, y si no las encuentran las crean. Eso significa tomar la iniciativa. Significa hacer algo específico cada día que le acerque un paso más a su meta. Significa seguir haciéndolo cada día. Casi todos los éxitos son fruto de la iniciativa.

CAMBIAR EL CRECIMIENTO ACCIDENTAL POR EL INTENCIONAL.

Las personas tienden a paralizarse en la vida. Entran en un modo fácil, uno intentan salir de él, aunque les esté llevando en una dirección equivocada. Después de un tiempo, tan sólo se dejan llevar. Si aprenden algo, es debido a un feliz accidente ¡No permita que eso le ocurra a usted! Si esa es la actitud que ha desarrollado, ¡entonces haría bien en recordar que la única diferencia entre un surco y una tumba en la longitud!

Eleonor Roosevelt dijo: “Con palabras no es como mejor se expresa la filosofía de una persona; se expresa en las decisiones que uno toma. A la larga, moldeamos nuestras vidas y nos moldeamos a nosotros mismos. El proceso nunca termina hasta que morimos, y las decisiones que tomamos a últimas son responsabilidad nuestra”.

Si quiere alcanzar su potencial y convertirse en la persona que Dios creó, debe hacer mucho más que solo experimentar la vida y esperar aprender lo que necesita por el camino. Debe tomarse la molestia de atrapar oportunidades de crecimiento como si su futuro dependiera de ello.

¿Por qué?
Porque depende de ello. El crecimiento ocurre porque sí; ni para mí, ni para usted, ni para nadie.
¡Tiene que buscarlo!